- XI -

By Agustín de Salazar y Torres

Sobre los ríos, sobre las arenas

de Babilonia el oprimido hebreo

lloraba triste, lamentaba reo

tus memorias, Sión, no sus cadenas.

¡Grave dolor! Sin lástima a sus penas,

cantar le manda el bárbaro caldeo;

mas ¿cómo irán a Dios (vano deseo)

sus cánticos en tierras tan ajenas?

A los sauces los míseros dirigen

los órganos, y en voces repetidas

a Palestina claman dulcemente:

«Jerusalén, ¡oh cuánto nos afligen

tus memorias! Que en dichas ya perdidas

sólo el pasado bien es mal presente.»