- XII - De La mesonera del cielo. Acto primero, Abrahán

By Antonio Mira de Amescua

¿Qué dichoso a ser viene aquel que huye

del babilón tumulto de la gente,

donde en la soledad está patente

lo que confunde al alma y la destruye!

Aquí el león rugiente sí que arguye

para quien no le entiende agudamente,

mas como siempre arguye falsamente,

con pocos entimemas se concluye.

Retíreme del mundo y su locura,

que aunque es cosa muy santa al matrimonio,

de Lucrecia temí la hermosura;

y el desierto me da por testimonio,

que el huir la ocasión es piedra dura

para quebrar los ojos al demonio.