- XII - Dice, que como el Nilo guarda su origen, encubrió también el de su amor ...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Dichoso tú, que naces sin testigo

y de progenitores ignorados,

¡oh Nilo!, y nube y río, al campo y prados,

ya fertilizas troncos y ya trigo.

El humor que, sediento y enemigo,

bebe el rabioso Can a lo sagrados

ríos, le añade pródigo a tus vados,

siendo Aquario el León para contigo.

No de otra suerte, Lisis, acontece

a las undosas urnas de mis ojos,

cuyo ignorado origen se enmudece.

Pues cuando el Sirio de tus lazos rojos

arde en bochornos de oro fresco, crece

más su raudal, tu hielo y mis enojos.