- XII - Un hermosísimo pedazo de cristal del que el Duque de Lerma con gran gust...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Sea que, descansando, la corriente

torcida y libre de espumoso río,

labró artífice duro, yerto y frío,

este puro milagro transparente;

sea que, aprisionada, libre fuente

encarceló con yelo su albedrío,

o en incendios del sol, la alba el rocío

cuajó a región benigna del Oriente;

o ya monstruo diáfano naciese,

hijo de peñas duras, parto hermoso,

a llama universal rebelde yelo,

fue bien que cielo a Dios contrahiciese,

porque podáis decir, Duque glorioso,

que, aunque imitado y breve, le dais Cielo.