- XII -

By Fernando de Herrera

Veo el ajeno bien, veo el contento

que ofrece blando amor al pobre estado;

y como al fin doliente, acongojado,

busco un liviano engaño a mi tormento.

Aparto de la pena el pensamiento,

y espero, osadamente aventurado,

nueva gloria en la fuerza del cuidado,

y doy valor seguro al sufrimiento.

Surte incierto mil veces mi deseo,

la presa desparece por quien muero,

y se remonta con desdén perdido.

Temo ser otro insano Salmoneo,

que fingió el no imitable rayo fiero,

y fue con rayo abrasador herido.