- XIII - A dos hermanos nacidos de un parto...

By Agustín de Salazar y Torres

¿Qué domino adquirís, constelaciones,

allá en la fija luz del firmamento,

que puedan de un influjo en un aliento

nacer y respirar dos corazones?

Repitióse una vida en dos acciones,

y de dos voces se formó un aliento,

de dos almas fue sólo un movimiento,

pues también se imitaron las pasiones.

De ver prodigio igual el mar airado,

a uno anegó; pero los dos murieron,

y unidos a la playa los condujo,

como diciendo al cielo el ponto helado:

«Yo uno anegué; si entrambos fenecieron,

divídase la culpa con tu influjo.»