- XIII - Ícaro

By Hernando de Acuña

Con Ícaro, de Creta se escapaba

Dédalo, y ya las alas extendía,

y al hijo, que volando le seguía,

con amor maternal amonestaba:

Que si el vuelo más alto levantaba,

la cera con el sol se desharía,

y en el mismo peligro le pondría

el agua y su vapor, si más bajaba.

Mas el soberbio mozo, y poco experto,

enderezóse luego al alo cielo

y, ablandada la cera en la altura,

perdió las alas, y en el aire muerto,

recibiéndole el mar del alto vuelo,

por el nombre le dio la sepultura.