- XIII -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

Vuelve el cielo, y el tiempo huye y calla,

y despierta callando tu tardanza;

crece el deseo y mengua la esperanza

tanto más cuanto más lejos te halla.

Mi alma es hecha campo de batalla,

combaten el recelo y confianza,

asegura la fe toda mudanza

aunque sospechas andan por mudalla.

Yo sufro y muero y díjete, Señora:

«¿Cuándo será aquel día que estaré

libre de esta contienda en tu presencia?»

Respóndeme tu saña matadora:

«Juzga lo que ha de ser por lo que fue,

que menos son tus males en ausencia».