- XIII -

By Fernando de Herrera

Las hebras que cogía en lazos de oro

con arte vuestra blanca y tierna mano,

miraba, y el semblante altivo y llano

y la florida luz que amando adoro.

Creía en vos del sacro excelso coro

que el esplendor se unía soberano;

porque en sombra, aunque bella, y traje humano

no vio tal bien el orbe y tal tesoro.

Cuando rompiste leda el dulce espanto,

que de vos parte ausente y solo apena,

preguntando: «¿Qué fuerza me arrebata?»

Yo, que temo partirme, suelto en llanto,

digo: «Pienso que a muerte me condena

del cruel vuestro amor la saña ingrata».