- XIII -

By Juan de Timoneda

Ningún dolor se iguala al acordarse

del tiempo venturoso, en desventura,

y el triste que ha tenido más holgura,

con más justa pasión puede quejarse.

¡O, con cuánta razón podrá llamarse

dichoso el que en desdichas nace y dura!

Y como si hay buen seso en aventura

al tiempo que se alcanza a de llorarse.

En este mundo, en fin, no hay firme estado,

ni podemos tener contentamiento,

porque este para el otro está guardado.

Y cierto que me viene al pensamiento

que Dios de tanto bien me ha derrocado

por poner a los otros escarmiento.