- XIV - Faetón

By Hernando de Acuña

Con tal instancia siempre demandaba

el gobierno del sol por solo un día,

que, aunque no convenirle conocía,

Febo al hijo Faetón se lo otorgaba.

Ya el carro y los caballos le entregaba

con que la luz al mundo repartía,

poniéndole delante el mal que habría

si en el camino o en el gobierno erraba.

Mas él, de la oriental casa salido,

fue el orbe y hemisferio traspasando

con furia y con desorden tan extraña,

que el carro, los caballos y él, perdido,

sobre el lombardo Po cayó, abrasando

riberas, aguas, montes y campaña.