- XIV -

By Francisco de Borja y Aragón

Alegre el año, a respirar se atreve,

que viste, Fili, en sus principios muerto;

ya miras aquel monte descubierto,

desnudo de la escarcha, y de la nieve.

Sediento el prado los cristales bebe

del argentado arroyo, que despierto,

huyó medroso del vecino puerto,

por cuyas plantas se apresura, y mueve.

La cadena rompió la Primavera,

y el Sol vistiendo el aire de alegría,

en la estación del Toro reverbera.

Ya con la nueva vecindad del día,

florece el monte, el prado, y al ribera,

mas no florece la esperanza mía.