- XIV -

By Gabriel Bocángel y Unzueta

Amante ruiseñor que das al viento

las quejas donde vive mi esperanza;

que, aunque el viento es imagen de mudanza,

sólo en él mi dolor vive de asiento.

En ti turbó la paz de tu elemento

aquel brazo, que a toda vida alcanza;

también me hirió, mas con mayor pujanza,

cuando el golpe de envidia es más violento.

A los dos sólo un golpe dio la muerte

(porque de único asunto no presumas):

a mí los ojos, cuando a ti las balas.

¡Oh, cuánto más te mejoró la suerte!

Hiérete amor y déjate con plumas,

para seguir un ofensor con alas.