-XIV-

By Garcilaso de la Vega

Como la tierna madre que el doliente

hijo le está con lágrimas pidiendo

alguna cosa, de la cual comiendo,

sabe que ha de doblarse el mal que siente,

y aquel piadoso amor no le consiente

que considere el daño que haciendo

lo que le pide hace, va corriendo,

y dobla el mal y aplaca el accidente,

así a mi enfermo y loco pensamiento,

que en su daño os me pide, yo querría

quitalle este mortal mantenimiento.

Mas pídemelo, y llora cada día

tanto, que cuanto quiere le consiento,

olvidando su muerte y aun la mía.