- XIV -

By Gutierre de Cetina

Sin poderse alegrar de cosa alguna,

de envidia, de ira y rabia ardiendo el pecho,

mirando la ocasión de su despecho,

en brazos de Endimión decía la Luna:

«¡Ah, dichosa Amarílida!, fortuna

que el más fiel pastor siervo te ha hecho

te asegura del mal, de quien sospecho

que si no tú, escapar puede ninguna.

Tú sola vivirás leda y contenta,

de aquel disimular de amor segura,

que en los hombres sin fe se anida y sella.»

Endimión, que oyendo esto se afrenta,

responde así: «Hizo igual ventura

a la fe del pastor, la beldad de ella.»