- XIV -

By Juan de Arguijo

La sima horrible con espanto mira

en su gran plaza Roma, y el dudoso

portento, grave al pueblo victorioso

no enseñado a temer, suspenso admira

En tanta confusión turbado aspira

a buscar el remedio, y presuroso

consulta si de Jove poderoso

se pudiese aplacar la justa ira

Asegura el oráculo invocado

de daño al pueblo si a la grande cueva

lo más ilustre ofrece de su gloria

Curcio, de acero y de valor armado,

se arroja dentro; y deja con tal prueba

libre la patria, eterna tu memoria