- XIV -

By Juan de Timoneda

Pintor que una beldad tan sublimada,

con tanta perfección nos retrataste,

di como tú en mirarla no cegaste,

del modo que yo en verla retratada.

Si tu pintura muda y desalmada

ni hay corazón que enternecer no baste,

viendo el original cómo acertaste

guiar pincel y mano tan turbada.

Si los ojos alzaste a contemplarla,

como tuviste fuerza de bajarlos

y no quedó tu vista allí prendida.

Y si los abajaste por pintarla,

cómo otra vez pudiste levantarlos

no estando asegurado de la vida.