- XIV -

By Lope de Vega

Vierte racimos la gloriosa palma,

y sin amor se pone estéril luto,

Dafne se queja en su laurel sin fruto,

Narciso en blancas hojas se desalma.

Está la tierra sin la lluvia en calma,

viles hierbas produce el campo enjuto;

porque nunca el amor pagó tributo,

gime en su piedra de Anaxarte el alma.

Oro engendra el amor de agua y de arenas;

porque las conchas aman el rocío

quedan de perlas orientales llenas.

No desprecies, Lucinda hermosa, el mío,

que, al trasponer del sol, las azucenas

pierden el lustre y nuestra edad el brío.