- XIX - A un lienzo que le dio su dama
Queda mi rostro de temor turbado,
tan blanco como el lienzo que me diste,
y del lugar adonde amor consiste
la sangre a más andar se ha retirado.
¿Sabes por qué al amor se ha anticipado
el miedo?, porque ayer no me creíste;
mas gran remedio fue de un hombre triste
verse también de ti remunerado.
Que ya que mayor bien no les quedasen
a mis suspiros, y a quien la presencia
desamor y desdén, me son presentes,
diste a lo menos con que se enjugasen
los ojos, que el olvido y cruda ausencia
los tiene cada hora hechos fuentes.