- XIX - Acto segundo, Blanca

By Antonio Mira de Amescua

Noche, por ser oscura, a amor propicia,

si acaso tus estrellas hechas ojos

vieran que un hombre roba mis despojos,

de aqueste yerro calla su justicia.

Cintia divina, así de la avaricia

de tu esposo Plutón y sus enojos,

libren los cielos tus cabellos rojos,

que calles si me roba el de Galicia.

Paredes altas, no digáis las quejas

que me hace dar el ciego amor que encierro

si acaso tenéis lengua como orejas.

Jardín, si de tus flores me destierro,

no lo digáis a nadie. Duras rejas

callad mis yerros, pues que yo soy hierro.