- XIX -

By Gutierre de Cetina

El dulce fruto en la cobarde mano

y casi puesto a la hambrienta boca,

de turbado lo suelta y no lo toca,

vencido de un temor bajo, villano,

Vandalio; y el Amor, fiero tirano,

que al alma asombra con sospecha loca,

mientras la vida deseando apoca,

la hambre crece y crece el temor vano.

En tanto, el caro fruto deseado

de la vista al pastor desaparece,

y ni comer se deja ni tocarse;

cuando con un suspiro apasionado

dijo: «Tal sea de aquél a quien se ofrece

un bien de que no sabe aprovecharse.»