- XIX -

By Hernando de Acuña

Mientras amor con deleitoso engaño

daba color a la esperanza mía,

el seso, lo mejor que él entendía,

declarar procuró mi mal extraño.

Pero ya que llegar a ser tamaño

le vio, y que iba creciendo cada día,

dejó la menos necesaria vía

por más considerar el propio daño.

Desde allí, va en silencio y noche oscura,

con mil acuerdos de mi bien pasado

y del presente mal, paso mi vida,

que en tal extremo está de desventura,

que, si hay firmeza en miserable estado,

ni puedo ya subir ni dar caída.