- XIX -

By Lupercio Leonardo de Argensola

Severamente al pensamiento pido

de todos sus discursos cuenta estrecha,

para ver si dio causa a la sospecha

por que con tal rigor tratado he sido.

Ninguna culpa hallársele he podido;

mas ¿de qué si inocencia me aprovecha?

que no quedando Filis satisfecha,

el castigado soy y el ofendido.

Aprueba y dobla el daño mi paciencia,

pues no puedo quejarme de su furia

por no culpar ni resistir su gusto.

Y así, vengo a saber por experiencia

que no hay dolor que iguale al de una injuria

hecha con nombre de castigo justo.