- XIX -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Amor, que en mi profundo pensamiento

sus nobles fuerzas aprestadas tiene,

tal vez armado hasta los ojos viene,

de donde a los de Cintia los presento.

Mas ella, opuesta al raro atrevimiento,

para que en lo futuro se refrene,

aquella risa, aquel favor detiene,

con que suele aliviar el sufrimiento.

Huye a su centro el dulce dueño mío,

temeroso y cortés; que no hay sujeto

que contra sus desdenes muestre brío.

Yo desde rayo, no por el efecto

que en los mortales hace, me desvío,

mas porque sirve a celestial precepto.