- XIX -

By Fernando de Herrera

Del fiero Marte el canto numeroso

y de la selva olvido, y verde prado

la avena, porque vuelvo al fin cuitado,

en gloria de quien turba mi reposo;

de aquel cruel, que fuerte y poderoso,

terror de hombres y dioses y cuidado,

me forzó a tolerar el mal de grado,

y en mi pasión me agrada estar lloroso.

El silencio, el semblante descontento

y el confuso gemido es muestra abierta

de mi penoso y luengo desvarío.

No me duele aunque inmenso, mi tormento;

duéleme que mi pena, a todos cierta,

no conozca quien causa el error mío.