- XL -

By Francisco de la Torre

Tírito, triste, y solo, y apartado,

cielo cruel me tiene y me sustenta

de la más alta gloria, en la tormenta

más profunda que ha dado viento airado.

¡Ay del pastor ausente y olvidado

que a los dichosos sus trabajos cuenta!

¡Ay del pastor cuidado, que lamenta

dolor seguido de placer pasado!

Vos, que miráis el no turbado cielo,

y, puestos vuestros ojos en su lumbre,

pasáis por el naufragio de esta vida,

doleos y avisad de quien la cumbre

tuvo y ahora le ha faltado el suelo

para llorar su perdición temida.