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By Iñigo Lopez de Mendoza

Si ánima alguna tú sacas de pena

por el festival don, es hoy la mía,

pescador santo, uno de la çena

de la devinal mesa e compañía

Tú convertiste la flama egehe(n)la,

en la cual grandes tiempos ha que ardía,

en mansa calma, tranquila e serena,

e mi grave langor en alegría.

Pues me trayste, Señor, donde vea

aquella que en ni(ñ)ez me conquistó,

a quien adoro, sirvo e me guerrea,

e las mis fuerças del todo sobró;

a quien deseo e non me desea,

a quien me mata, aunque suyo só.