- XLI -

By Francisco de Aldana

Clara fuente de luz, nuevo y hermoso,

rico de luminarias, patrio cielo;

casa de la verdad, sin sombra o velo;

de inteligencias ledo, alma reposo;

¡oh, cómo allá te estás cuerpo glorioso,

tan lejos del mortal, caduco velo,

casi un Argos divino, alzado a vuelo,

de nuestro humano error, libre y piadoso!

¡Oh, patria amada!, a ti suspira y llora

esta, en su cárcel, alma peregrina,

llevada errando de uno en otro instante.

Esa cierta beldad que me enamora

suerte y razón me otorgue tan benina

que, do sube el amor, llegue el amante.