- XLI -

By Juan de Arguijo

Pues ya del desengaño la luz pura

descubre el vano error de mi cuidado,

y del camino que escogí engañado,

me redice a otra senda mal segura;

¿Cómo no rompo el lazo, que en tan dura

prisión me tiene gravemente atado?

¿Por qué tardo? ¿Qué espero, sepultado

del ciego olvido en la región oscura?

¡Afrentoso temor, tarda pereza

que estorbáis la victoria al desengaño!

Ríndase a su valor vuestra porfía.

No se diga, culpando mi flaqueza;

«Al que atrevido se arrojó en su daño,

para seguir el bien faltó osadía».