- XLI -

By Juan de Tassis y Peralta

Tarde es, Amor, ya tarde y peligroso

para emprender ahora que mis quejas

hallen justa piedad en las orejas

que concluyó el desdén más riguroso.

Porque a tantos avisos no es forzoso

idolatrar los hierros de unas rejas,

ni juntar así nueva a penas viejas

permite el tiempo a un ánimo dudoso.

Tus cadenas, Amor, tus hierros duros

mejor ya en mí parecen forcejados

que peligrosamente obedecidos;

bienes dudosos, males son seguros,

y los desdenes más solicitados

avisos con escrúpulo admitidos.