- XLI -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

Mil veces callo, que mover deseo

el cielo a gritos, y mil otras tiento

dar a mi lengua voz y movimiento,

que en silencio mortal yacer la veo.

Anda cual velocísimo correo

por dentro el alma el suelto pensamiento,

de llanto y de dolor lloroso acento,

y casi en el infierno un nuevo Orfeo.

No tiene la memoria a la esperanza

rastro de imagen dulce o deleitable

con que la voluntad viva segura.

Cuanto en mí hallo es maldición que alcanza

muerte que tarda, llanto inconsolable,

desdén del cielo, error de la ventura.