- XLII - A don Francisco de Esquivel
Qué ufano, qué glorioso, qué contento,
la esfera pisas, Esquivel triunfante,
con escuadrón de Mártires volante,
nuevas estrellas dando al Firmamento.
Portento de virtudes, y portento
de celo santo fuiste, o Sacro Atlante,
y con alegre, y celestial semblante
penetra el Cielo tu divino aliento.
Cuántos Pórfidos, Mármoles, y Jaspes
animó tu cuidado en los cinceles,
urnas sacras labrando a tanto Divo.
Cuántas glorias de Pario, y del Hidaspes
veneramos en Plintos, y Boceles,
Pastor sagrado siempre tierno, y vino.