- XLII - A su desengaño

By Luis de Ulloa Pereira

Llego de la tinieblas reducido

a ti, Deidad que alumbras los mortales,

mal borradas del rostro las señales

no bien del cautiverio redimido.

Y la soberbia imagen de Cupido,

fingida en el mejor de los metales,

arrojo despreciada a tus umbrales,

por glorioso trofeo del olvido.

Si llegare a tu Templo el dueño hermoso,

que despreciando los aplausos míos,

adora otros ingratos pensamientos.

El ídolo le muestra fabuloso,

tan venerado de mis desvaríos,

tan ultrajado de mis escarmientos.