XLII Al nacimiento, mostrando, que la astrología misteriosa admira a la celeste

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Hoy no sabe de sí la astrología

que en la estrella del mar mira en el suelo

cerrado el sol, epilogado el cielo

y en alta noche amanecer el día;

las tinieblas pobladas de armonía,

temblando el fuego eterno, ardiendo el yelo;

alegre la tristeza, y el consuelo

que a sus lágrimas hace compañía.

Mira hacer el oficio del Oriente

al pesebre, en que son signos de oro

una mula y un buey dichosamente.

Ve al sol en el Cordero, y no en el Toro:

vele en la Virgen por diciembre ardiente,

a la aurora sin risa, al sol con lloro.