- XLII - Demóclito y Heráclito Demócrito Heráclito Demócrito Heráclito

By Hernando de Acuña

De tu tristeza, Heráclito, me espanto,

y de nuevo me admiro cada hora

que, viendo el mundo y lo que pasa ahora,

ya no hayas convertido en risa el llanto.

Yo me admiro, Demócrito, que cuanto

en este triste siglo que empeora

crecen más las miserias de hora en hora,

más crece tu placer tu risa y canto.

¿Pues quién no reirá si, en paz o en guerra,

el gobierno del mundo y del consejo

es todo desconciertos y locura?

Lo que a ti te da risa a mí me aterra,

eso me tienen ya doliente y viejo,

y eso me llevará a la sepultura.