- XLII - Excusando algún descuido de su amor

By Luis Carrillo y Sotomayor

¿Cómo, oh querido bien, cómo, oh querido

dueño de alma y vida, en qué, arrojado,

el pecho os ofendió? ¿Cuándo ha entregado,

pues le olvidáis, el cuello a vuestro olvido?

Si yo no os miré, si os he ofendido,

Amor es ciego, Amor lo habrá causado.

¿Quién no tiene a bajeza haber probado

cuánto corta la espada en un rendido?

Me lo mandó el Amor; fue fuerza hacello,

y es mi rey el Amor, pudo mandarme;

culpa el mandarlo fue, culpa el querello.

Llorando moriré, pues el culparme

vos, le basta a mi llanto, ¡oh rostro bello!,

por vengaros a vos y por vengarme.