- XLII - Todo se muda, su desdicha no
Múdase el tiempo, y con mudarse muda,
la planta, el animal, el ave, el peze,
estrecha a Anfitre, y a Anfitrite crece
orna a Cibeles, y a Cibel desnuda;
Hace que humilde a tanto imperio acuda,
cáucaso erguido, que inmortal parece,
cual sombra todo vana desfallece
a su cuchilla incontrastable aguda.
Este mundo interior es de una infiable
forma imperfecta, y cuanto en él se cría,
imita a su principio invariable.
Sólo es constante la desdicha mía,
que como nace de mi amor durable
no se puede mudar como solía.