- XLII -
¡Hechos gloriosos! pues el alto cielo
os da la parte que os negó la tierra,
bien es que por trofeo de la guerra
se muestren vuestros huesos por el suelo.
Si justo desea, si honesto celo
en ánima gentil se anida o cierra,
ya me parece cierto que se entierra
por vos la Hesperia vuestra, o se alza al cielo.
No por vengaros, no, que no dejaste
a los vivos gozar de tanta gloria
que envuelta en vuestra sangre os la llevaste.
Sino es por mostrar que la memoria
de la gloriosa muerte que ganaste,
es aun más de envidiar que la victoria.