- XLII -

By Francisco de Aldana

Mil veces callo que romper deseo

el cielo a gritos y otras tantas tiento

dar a mi lengua voz y movimiento

que en silencio mortal yacer la veo;

anda, cual velocísimo correo

por dentro el alma, el suelto pensamiento

con alto y, de dolor, lloroso acento,

casi en sombra de muerte un nuevo Orfeo.

No halla la memoria o la esperanza

rastro de imagen dulce o deleitable

con que la voluntad viva segura;

cuanto en mí hallo es maldición que alcanza,

muerte que tarda, llanto inconsolable,

desdén del cielo, error de la ventura.