- XLIII - A la negación de san Pedro
Lloras Pedro después de arrepentido,
y amas negando aquello que has amado,
o te venció el temor de tu cuidado,
o tu Maestro no es, el que has seguido.
Negar su Magisterio esclarecido
no es posible, si el Gallo ha pregonado,
que habiéndole tres veces tú negado
quiso acordarte entonces lo ofendido.
Dos arroyos de lágrimas formaste
luego que tanto yerro conociste,
y a su Cruz esta gloria anticipaste.
Y pues que con dolor te arrepentiste
Gran Campeón, su sangre fue el engaste,
que en tu piedra labró cuanto quisiste.