- XLIII - En muerte de don Diego de Contreras, el consejo
O tú, el mejor Solon, o Numa, vierte
lágrimas, de la pérdida asombrado;
o bien con tanto ejemplo no exhortado;
que el sabio saca vida de la muerte.
Este, que fue, por lo piadoso, fuerte;
no cedió, no, a la vida, sino al hado;
si es de ti encarecido y no imitado;
tú eres aún más cadáver. pus te advierte.
Con apariencias de mortal vivía,
prometido a la fama, en que reposa,
dictando leyes con clemencia al suelo.
En su capacidad sólo cabía
el Alma aun en el cuerpo más gloriosa,
porque se hallaba en el, como en el Cielo.