- XLIII -

By Juan de Arguijo

Si pudo de Anfión el dulce canto

juntar las piedras del tebano muro;

si con suave lira osó seguro

bajar el Tracio al reino del espanto;

si la voz regalada pudo tanto

que abrió las puertas de diamante duro,

y un rato suspendió de aquel oscuro

lugar la pena y miserable llanto;

y si del canto la admirable fuerza

enternece los fieros animales,

si enfrena la corriente de los ríos:

¿Qué nueva pena en mi dolor se esfuerza

pues con lo que descrecen otros males

se van acrecentando más los míos?