- XLIV - A monsieur de Barlamón
No pudo la herejía el fuerte muro
de vuestra fe romper ni la locura
de los que contra el orden de Natura
la claridad dejaron por lo oscuro.
Vuestra lealtad y amor sincero y puro
os tiene colocado en grande altura
donde la fama con su trompa jura
que os ha de eternizar en lo futuro.
Y cumplirá muy bien lo que os ofrece
por cuanto lo tenéis bien merecido
en la pasada y la presente guerra.
Donde de vos fue Dios y el Rey servido
de modo que el renombre os pertenece
que conseguido habéis en esta tierra.