- XLIV - Dilatándose una pensión que pretendía
Camina mi pensión con pie de plomo,
el mío, como dicen, en la huesa;
a ojos yo cerrados, tenue o gruesa,
por dar más luz al mediodía la tomo.
Merced de la tijera a punta o lomo
nos cohorta aún de murtas una mesa;
oigáis la mejor voz es portuguesa,
y la mejor ciudad de Francia, Como.
No más, no, borceguí ni chimenea;
basten los años, que ni aún breve raja
de encina la perfuma o de aceituno.
¡Oh cuánto tarda lo que se desea!
Llegue; que no es pequeña la ventaja
del comer tarde al acostarse ayuno.