- XLIV -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Ni soles, oh tahúr, luna sin auroras

te han visto soñolientas las pestañas;

tu estado espira, al sucesor engañas,

pues tu fe y su esperanza le empeoras.

Tu abuelo en esas tenebrosas horas

que velas tú, jugando sus hazañas,

armado, por difíciles montañas

pasaba sus escuadras vencedoras.

Sabe que la nobleza es sucesiva

más por nuestra opinión que por su efeto,

y sin virtudes nunca meritoria.

¿Qué acuerdo tomas pues, oh indigno nieto,

sabiendo que es ajena aquella gloria

que del valor ajeno se deriva?