- XLIV -

By Francisco de Aldana

El ímpetu cruel de mi destino

¡cómo me arroja miserablemente

de tierra en tierra, de una en otra gente,

cerrando a mi quietud siempre el camino!

¡Oh!, si tras tanto mal grave y contino,

roto su velo mísero y doliente,

el alma con un vuelo diligente

volviese a la región de donde vino,

iríame por el cielo en compañía

del alma de algún caro y dulce amigo,

con quien hice común acá mi suerte.

¿Qué gran montón de cosas le diría,

cuáles y cuántas, sin tener castigo

de fortuna, de amor, de tiempo y muerte!