- XLIX - A una dama que, no siendo muy escrupulosa, dijo que dejaba de querer a ...

By Luis de Ulloa Pereira

Aunque el amor, o Lisida, podía,

en fe de ciego, persuadir errores,

no te propongo (como bien) que adores

los ídolos que sigue mi porfía.

Que guardes si la escasa valentía

para logro de méritos mayores,

y avara de otros males atesores,

culpas que apliques a la pena mía.

Que si a más de un precepto se reduce

la ley, y en los que pródiga dispensas

menos sencilla, y regular te mueves.

Fiel es la persuasión, cuando te induce

no a cometer, a conmutar ofensas,

por las más disculpadas, y más leves.