- XLIX -

By Juan de Arguijo

No temas, ¡oh bellísimo troyano!,

viendo que, arrebatado en nuevo vuelo,

con corvas uñas te levanta al cielo

la feroz ave por el aire vano.

¿Nunca has oído el nombre soberano

del alto Olimpo, la piedad y el celo

de Júpiter, que da la pluvia al suelo

y arma con rayos la tonante mano,

a cuyas sacras aras humillado

gruesos toros ofrece el teucro en Ida,

implorando remedio a sus querellas?

El mismo soy. No al águila eres dado

en despojo; mi amor te trae, olvida

tu amada Troya y sube a mis estrellas.