- XLIX -

By Francisco de la Torre

Estas fuentes de lágrimas cansadas,

que fueron la ocasión de mis tormentos,

por cuyos miserables instrumentos

fueron las fuerzas al contrario dadas,

menos altivas cuanto más penadas,

de aquellos años de mirar exentos

pagados con prisiones sus intentos,

a llanto eterno viven condenadas.

Y, si entre duras piedras no cayera,

bien pudiera esperar del triste llanto

el campo de esperanzas florecido;

mas quiere mi contraria suerte fiera

que los remedios de tan gran quebranto

no caigan en sujeto agradecido.