- XLV -

By Francisco de Aldana

En fin, en fin, tras tanto andar muriendo,

tras tanto variar vida y destino,

tras tanto de uno en otro desatino

pensar todo apretar nada cogiendo,

tras tanto acá y allá yendo y viniendo,

cual sin aliento inútil peregrino

-¡oh, Dios!-, tras tanto error del buen camino,

yo mismo de mi mal ministro siendo...,

hallo, en fin, que ser muerto en la memoria

del mundo es lo mejor que en él se esconde,

pues es la paga de él muerte y olvido,

y en un rincón vivir con la victoria

de sí, puesto el querer tan sólo adonde

es premio el mismo Dios de lo servido.